Así fue titulado un blog en el que un supuesto integrante de la banda dirigida por Ramón Arellano Félix, bajo el pseudónimo de “Testigo Protegido”, narra en forma personal algunos de los homicidios, operativos y acciones delictivas que realizaba en Cartel de Tijuana,
Protegido por policías ministeriales, federales y militares, el grupo que encabezaba Ramón se encargaba de “limpiar” la plaza para que operaran libremente otros cabecillas del narco.
El blog, después de varias semanas de haber salido a la luz pública fue eliminado, justo antes de que el autor del mismo diera a conocer que contaría la historia de cómo se evitó un conflicto de carácter internacional, pues una de las intenciones del narco era asesinar a un nuncio apostólico y al presidente de la república. Carpizo intervino, dice el autor…
LA PANDILLA
Esa misma noche en la casa de la Lily estábamos en la bolita Federico, Fabián, el otro Fabián, Gustavo, Carlos, Ramón y yo.
Desde esa vez Ramón y los Fabianes ya cargaban pistolas escuadras. Luego en la semana me los encontré en unos tacos de la Hipódromo. Ramón pagó todo y me preguntó que si tenía algo que hacer y yo le dije que no y me invitó a que me fuera con ellos a dar la vuelta. Desde esa vez comencé a juntarme con ellos.
Fuimos a una casa que estaba yendo para la presa. Allí comenzaron a practicar tiro al blanco, luego Ramón me dijo que si quería tirar y pues le dije que sí y me prestó su escuadra pero como me temblaba el pulso todos se burlaban.
Me acuerdo que eso me dio mucho coraje y apreté fuerte el gatillo y le empecé atinar todos los tiros al centro.
Eso le debió agradar mucho a Ramón porque tres días después me regaló una escuadra 9mm. y así ya andábamos todos armados cuando salíamos a dar la vuelta. Era cuando todavía Ramón no formaba su grupo especial del que yo fui parte porque aprendí mucho de él y también de Fabián.
Para Ramón mis respetos porque era un excelente tirador con pistola pero la verdad es que Fabián lo llego a superar por eso llego a ser de toda su confianza.
Eso era mucho antes de que se hiciera todo el desmadre con el Cardenal. Éramos muy unidos y los 14 que formamos el grupo especial todos éramos muy ordenados, podría decir que éramos de la misma escuela.
De aquellos años
Lo que voy a contar es solamente lo que yo viví en hechos y dichos en aquellos años. Como les dije a los policías gringos aquel 2004, de pronto ya estaba yo dentro del Cartel sin saber por qué.
Conocí a Ramón en el cumpleaños de la Lily.
Federico me lo presentó cuando me llamó al pasillo que unía el patio del frente con el patio trasero en la casa de la Lily, allá en Lomas. Allí había poca luz y a todos nos invitaron un "perico".
Entonces fue allí donde Federico me presentó a Ramón. ¡Qué curiosa es la vida!, años después Ramón me encargaría matar a Federico por traidor.
Federico se andaba escondiendo porque sabía que Ramón estaba muy enojado. Entonces Ramón me encargó encontrarlo, yo sabía que estaba en Tijuana porque me habían dicho que andaba saliendo con una morra que era modelo y que había estado con nosotros en el México.
El Fidel era su vecino y me dijo que Federico iba por la morra pero que no se bajaba del carro porque la morra salía de volada y se iban.
Entonces yo saque 300 dólares que traía y le dije al Fidel, ten, cuando lo vuelvas a ver lo sigues hasta donde vaya y me llamas y te voy a multiplicar por tres la feria que te estoy dando ahorita.
La estrategia funcionó. Al otro día Fidel me llamó.
Yo mate a Juvenal
¡Chíngate al Juvenal!, me ordenó Ramón.
Confieso que experimenté un titubeo y luego le contesté: pero Juvenal es compa.
Y Ramón me respondió: ¿ah sí? entonces le diré a el que te mate a ti, al cabo tú también eres compa.
Luego Ramón se fue y yo me quedé algo preocupado. Fabián se me acercó y me dijo: chíngatelo güey, ahorita Juvenal trae mucho movimiento en el otro lado y no se reporta con nosotros, tiene tiempo que no ha hecho ningún pedido, seguro que ya se volteó el puto.
Fabián siguió hablando: pero háblale primero a David y dile que Ramón te ha encargado a ti el mandado y que si ocupas gente la llevarás de aquí, que no quieres compañía de allá y si quieres me dices y vamos a buscarlo allá o esperamos a ver si cruza, tú me dices.
“No hay pedo yo lo hago solo”, le dije a Fabián y cargue mi escuadra y me lleve dos cargadores extras, pero también por esos días que estuve cazando a Juvenal en Tijuana anduve cargando mi cuerno en el asiento por si hacía falta, aunque casi estaba seguro que Juvenal solo cargaba una pistola.
Por fin ya lo iba a quebrar un día y que se me atraviesa una familia y que se me escapa para la línea.
Y me dije que ya no iba a esperar más y decidí seguirlo al otro lado, bajé mis armas del carro y le hablé al Yayo para que me prestara una escuadra Beretta 9 mm., para no cruzar armado y lo seguí hasta que cruzó la línea y me tuve que quedar a dormir en el carro esperando el amanecer en National City.
Así lo anduve siguiendo. Al otro día, ya en compañía del Yayo que se puso a manejar hasta que vimos la oportunidad y lo alcanzamos, lo medí a menos de dos metros, el Juvenal volteó y… ¡PUM! en la pura frente.
Se ladeó y rebotó sobre el volante y pum le metí otro tiro otras de la oreja y tres o cuatro más de remate.
Ese jale Ramón me lo pagó con 30 libras de cocaína, media tonelada de mariguana y un Galil nuevecito.
Vuela, vuela Cardenal
Quisiera creer en Dios, pero no existe.
Fue un viaje largo. Al llegar al DF tome un avión a Buenos Aires que cargo combustible en Panamá.
Una llovizna se abatía sobre Buenos Aires. La avenida 9 de julio se veía desierta de peatones desde la terraza del hotel. Yo esperaba a que escampara y caminar en dirección al obelisco.
"Tomaré lo que queda del día para contemplar la ciudad y tirar la hueva", fue lo que pensé aquella vez y otras tantas cuando tuve que viajar a cualquier lugar para cumplir una misión.
Mañana había que buscar a Alessandro quien tenía cita con Joaquín para escuchar su propuesta de una ruta de la coca de Perú con destino al Cartel de Sinaloa, contando con toda la protección del gobierno del Chino en la frontera con Bolivia.
Bueno pero ya estoy contando de más, a mí lo que me interesaba y para lo que había viajado era para asesinar a Joaquín quien supuestamente había llegado a Buenos Aires con una de sus amantes.
Alessandro me entregó la escuadra. Yo entraría cuando estuvieran sentados él y Joaquín, tal vez su mujer, en un restaurante de la avenida Corrientes.
"Te chingas también a la vieja", me recomendó Ramón desde México.
“Por supuesto”, había pensado yo. No podía permitir que regresara a México y empezaran todos los carteles enemigos una cacería sobre mí.
Pero el día indicado Alessandro me informó que Joaquín se hallaba en Cancún pero había mandado a Jorge, su representante.
"¡Alessandro nos quiere ver la cara de pendejos!”, se encolerizó Ramón y me encomendó matarlo también junto a Jorge y salir inmediatamente de Buenos Aires.
Cuando se sentaron a la mesa del restaurante… ¡pum! La bala que perforó la cabeza de Jorge también atravesó el pecho de Alessandro.
Recuerdo que me sentía ansioso por llegar: "Mate dos pájaros de un tiro", les voy a contar.
Cuando yo regresé a Tijuana, Emilio, Gustavo, Alfredo y Federico ya andaban en Cancún buscando a Joaquín. En su lugar y por casualidad se encontraron a Ángel y ¡pum!, se lo chingó Emilio de carro a carro en pleno día y ante los ojos de los turistas, luego Gustavo le dio el tiro de gracia.
Todo sucedía tan rápido por la urgencia de Ramón de vengarse de todos los capos porque decía que había que dar una demostración de fuerza y decisión.
Entonces el comandante Francisco Javier le aviso a Ramón que Joaquín había salido de Cancún, que al llegar al DF abordaría un vuelo a Guadalajara.
En chinga, Ramón se llevó al grupo de David al aeropuerto de Guadalajara, donde el comandante Adolfo los dotó de armas.
Acababan de llegar y un federal de caminos les avisó que ya ingresaban los escoltas para recoger a Joaquín en el estacionamiento. Iban armados en un Marquis.
Un Marquis apareció de pronto y Álvaro se precipitó y descargó su AK-47. La tracatera se armó de un solo lado llevándose a puros inocentes.
Ramón, con todo el apoyo de la judicial federal logro escapar abordando un vuelo por la fuerza que ya estaba cerrado a los pasajeros pero con todo y eso viajo en primera clase.
Benjamín me mandó al frente de un grupo de 200 hombres para recoger a Ramón a su llegada al Aeropuerto de Tijuana. Iban conmigo judiciales, el grupo de Ismael, el grupo de Manuel y agentes federales quienes rodeamos el aeropuerto dispuestos a cuidar la llegada de Ramón y preparados para un enfrentamiento con el ejército.
"Por ningún motivo permitas que detengan a Ramón". Todavía resuenan las palabras de Benjamín en mi mente como una sentencia de muerte no cumplida.
Afortunadamente Ramón salió de la terminal aérea sin contratiempos.La prensa y los pasajeros creyeron que aquel inmenso operativo en el aeropuerto de Tijuana buscaba a los asesinos del Cardenal, pero era todo lo contrario. Era para proteger a Ramón.
1 comentario:
http://carteldetijuana1987--2004.blogspot.com/
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