EDUARDO RUIZ MUÑOZ
La Piedad, Mich., a 20 de Noviembre.- La neta no sé a quién se le ocurrió eso de modificar los calendarios cívicos y recorrer las celebraciones a los lunes. Quesque así se evita que los maestros tomen esos larguísimos puentes. “La manga qué. Ahora, ya descansaron el lunes, y van a descansar otra vez jueves y viernes”, escuché que dijo un padre de familia.
- Lo peor es que, el lunes desfilaron las escuelas preparatorias y universidades, el miércoles los de las primarias yuppies, el jueves los jardines de niños privados. Tres días de desfile, en una ciudad que sufre precisamente por el tráfico, eso es inconcebible.
- Y ¿Quién lo permite?
- Pos sabrá Dios. Desde que yo me acuerdo no ha existido alguien que pueda poner orden a los maestros. Cada escuela desfila como le da su regalada gana.
- Sí, no manches, esta vez, el desfile duró cuatro mendigas horas.
- Y eso que primero los reunieron y les dijeron que los contingentes debían ser reducidos, que no debía haber espacios entre un pelotón y otro y que las rutinas debían ser sobre la marcha.
- Deja de eso, ¿Y la Revolución?, ¿Dónde quedaron las Adelitas y los rancheros con su calzón de manta?. Esta vez ni los charros desfilaron. Puro maricón bailando reggaetón y música en inglés.
La plática termina cuando Benito Alcalá tiene que regresar a recoger a su hija a la escuela. Ya se le hizo tarde y el tráfico es demasiado denso. Las calles del centro están bloqueadas por la mencionada marcha de infantes y pa´ acabarla de amolar en el bulevar ya están perforando el concreto para meter esos tubotes que van a tratar de contener el drenaje pluvial.
Pero el dialogo que sostuvo se repite en otros puntos de la ciudad. En los camiones, en el mercado, la gente comenta, con algún grado de molestia lo incomodo que es todo esto.
Pocos reparan en la pérdida de valores patrios. “Si don Emiliano Zapata o el General Pancho Villa vivieran se volverían a morir de puro coraje, nada más de ver el degenere en que se ha convertido la conmemoración de la Revolución Mexicana”, se encabrita Fernando Tejeda Alvarado, presidente de la Organización Especial de Investigación.
Y es que salvo los adultos mayores del INAPAM, nadie lleva atuendos mexicanos o tradicionales. Las adolescentes de las escuelas católicas, (esos colegios de niñas bien portadas y maestros persignados) son obligadas por sus profesores a portar micro faldas que levantan suspiros.
Los hombres de las prepas son “disque” entrenados para realizar rutinas acrobáticas y saltos de longitud, en eso tardan casi dos meses sin entrar a clases, al fin que el director dice que a los que salgan en las pirámides se les regalan puntos extras y hasta les liberan el servicio social.
Los ensayos son intensos, pero los saltos siempre los hace Joselo o Rigo, los eternos maestros de educación física de la Martires de la Reforma y la Natalio Vázquez.
Confeti, desorden, caos vehicular, frio, uniformes que dejan endeudadas a las familias de los que marchan. Confusión, embriaguez, falta de patriotismo, música, baile y piernas al aire libre es lo que se ve en el desfile conmemorativo de la Revolución Mexicana.
Rebozos, sombreros, calzones de manta, bigotes y toda esa parafernalia que recuerda aquellos años del principio del siglo pasado son parte de una historia. Eso, simplemente aquí no. Aquí hay que seguir en la pachanga. Al fin y al cabo, el jueves es 20 y no se trabaja, el viernes, pos hay que tomarnos un puentecito. “Reunión Sindical”. Sí, me parece buen argumento
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